13.2.07

Memorias de un antisemita


SKUCHNO


Skuchno es una palabra rusa difícil de traducir. Significa algo más que un intenso aburrimiento: un vacío espiritual, un anhelo que atrae como una vorágine imprecisa y vehemente.
Cuando tenía trece años, la "edad del pavo", como la llamaban los maestros de aquel entonces, mis padres ya no sabían que hacer conmigo. Vivíamos entonces en la Bucovina, una región del sudeste europeo que ahora parece casi astronómicamente remota. También lo que aquí relato parece tan lejano, no sólo en el espacio sino en el tiempo, que a veces creo haberlo soñado. Y sin embargo comienza como una historia común y corriente.



Gregor Von Rezzori, Memoiren eines Antisemiten
Traducción del alemán de Juan Villoro
Anagrama, Barcelona 1988

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10.2.07

Cien Poemas



2
Existe otro firmamento
Siempre sereno y bello
Y hay otra luz del sol
Aunque esté oscuro allí
Emily Dickinson, Collected Poems
Traducción y notas de Ricardo Jordana y M. Dolores Macarula
Orbis-Fabbri, Barcelona 1997

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9.2.07

Libro de Réquiems


ORACION
En el cementerio protestante de Capri hay una sepultura con un reloj de sol y una cita de Mazzini, escrita en inglés: THERE IS NO DEATH IN THIS WORLD, ONLY FORGETFULNES (no existe la muerte, sino sólo el olvido).
Este Libro de Réquiems es también, en cierta manera, un libro de memorias; porque, en sus páginas he reunido a grandes y pequeños personajes que forman parte de mi vida. Y no se puede rendir homenaje a los maestros, a los amigos y a los recuerdos sin recurrir a las confesiones personales.
Después de muchos años de ejercer el oficio de escritor, he llegado a la conclusión de que un libro no tiene interés si no lleva dentro una buena parte del corazón de su autor. Por eso, en los últimos años de mi vida, me dediqué a recuperar los recuerdos que no había llevado a mis libros o que había ido dejando dispersos en artículos, charlas, citas... Tengo la idea de que el mundo ha caído en un preocupante estado de amnesia. A los malos políticos y a los grandes productores de basura les conviene que no haya referencias a la calidad. Así puede venderse todo en una oferta de "novedad". Y las referencias del buen gusto y de la cultura (maestros, artistas, genios e ingenios) desaparecen devoradas por un torrente de vulgaridades que hoy se promocionan en el negocio, se enaltecen en la propaganda y se estudian en las escuelas.
Tuve la suerte de vivir en una época que, culturalmente, era más rica, más exigente, más intensa. Y guiado por mis maestros, llegué a conocer algunos personajes interesantes. Pero nunca consideré que la cultura pudiera ser un adorno ni una renta útil, esas apariencias que tanto seducen a los burgueses. Aprendí lo mejor en los viajes y en las aventuras, devorando libros que transformaron mi vida, dejándome llevar por los sueños y los deseos, cometiendo y pagando mis propios errores. Por eso creo que tengo una deuda con los jóvenes que hoy se educan, desgraciadamente, en manos de una poderosa industria que les vende lo que quiere: en los libros, en la música, en la televisión, en el cine...
Durante muchos años me negué a dar a la imprenta este libro porque pienso que el mundo sagrado de la edición se ha profanado con la educación de los escritores en la cultura del premio y del best séller. La literatura es justamente lo contrario: el sueño de dar vida a un libro único, a un libro buscado, a un libro irrepetible, no tanto por su valor - cualidad que siempres es relativa - sino porque lleva la traza personal del ser humano que lo escribió. Todo artesano ama sus herramientas. Y el papel, la pluma y la tinta son los fetiches del escritor. Por eso, no hay página tan disfrutada como la que se escribe a mano, en papel limpio, con pluma de tinta y primorosa letra; aunque luego vaya a la papelera.
Mauricio Wiesenthal, Libro de Réquiems
Edhasa. Barcelona,2004

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7.2.07

Risa en la oscuridad



Érase un hombre llamado Albinus, que vivía en Berlín, Alemania. Era rico, respetable, feliz. Un día abandonó a su mujer por una amante joven; amó; no fue amado; y su vida acabó en un desastre.

Éste es el cuento, en suma, y podríamos haberlo dejado aquí si no fuera por el interés y el placer de narrarlo. Pues aunque basta el espacio de una lápida para contener, encuadernada en musgo, la versión abreviada de la vida de un hombre, los detalles siempre se agradecen.

Vladimir Nabokov. Laughter in the Dark.

Traducción del inglés de Javier Calzada. Círculo de Lectores/Anagrama, 2001

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