8.2.07

El baile


La señora Kampf entró en la sala de estudios y cerró la puerta con tal brusquedad que la araña decristal tintineó con un leve y puro sonido de cascabel. todos sus colgantes agitados por la corriente de aire. Pero Antoinette no dejó de leer, tan encorvada sobre el pupitre que sus cabellos tocaban las páginas. Su madre la contempló unos instantes sin hablar, antes de plantarse delante de ella con los brazos cruzados.

-Podrías hacer un esfuerzo al ver a tu madre- exclamó-. ¿No crees, hija mía?¿Otienes el trasero pegado a la silla? Qué distinción...


Irène Némirovsky

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