7.2.07

El bosque de la noche (Nightwood)

UNA PROFUNDA REVERENCIA
A principios de 1880, pese a tener fundadas dudas acerca de la conveniencia de perpetuar esa raza que posee la aprobación del Señor y la reprobación de los hombres, Hedvig Volkbein —vienesa de gran vigor y belleza militar, en un lecho con dosel de intenso y espectacular carmesí, con las alas bifurcadas de la casa de Habsburgo estampadas en la cenefa y edredón de plumas
con el escudo de los Volkbein fastuosamente bordado en oro viejo— dio a luz, a los cuarenta y cinco años, a su único hijo, siete días después del anunciado por su médico para el parto.
Volviéndose y contemplando su campo visual, que vibraba con la trepidación de un batir de cascos de caballlos en la calle, la mujer, con la prosopopeya del general que saluda a la bandera, le puso el nombre de Félix, parió y murió. El padre había sucumbido a unas fiebres seis meses antes. (...)

Djuna Barnes. Traducción de Ana M.ª de la Fuente. Barcelona: Seix Barral, 1987.

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1 comentarios:

Blogger Ana Lorenzo ha dicho...

No he conseguido el texto original en inglés (lo conseguí en algún lugar en la red pero ahora no recuerdo dónde).
Es un principio que a mí me ha encantado siempre, hasta cuando no me gustaba el libro.
Un saludo.

7/2/07  

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