5.2.07

Pequeño, Grande

"Cierto día de junio de 19..., un hombre joven iba hacia el norte desde la Gran Ciudad a un pueblo o paraje conocido como Bosquedelinde, del que había oído hablar pero que nunca había visitado. Se llamaba Fumo Barnable, e iba a Bosquedelinde a casarse. El hecho de que hiciera el trayecto andando y no de cualquier otra manera, era una de las condiciones que le habían sido impuestas para el viaje.

Aunque había abandonado su alojamiento de la Ciudad muy de mañana, era ya casi mediodía cuando después de cruzar el enorme puente por una pasarela poco transitada desembocó en las poblaciones con nombre pero ilimitadas de la margen septentrional del río. En el correr de la tarde, ante la imposibilidad de tomar el camino directo ocupado por el constante e imperioso ir y venir del tránsito, discurrió de una a otra de esas ciudades con nombre indio, yendo de barrio en barrio y asomándose a curiosear en las callejuelas y los comercios. Veía pocos caminantes, incluso lugareños, pero sí muchachos en bicicleta, y se preguntaba qué vida podrían llevar en esos andurriales que a él se le antojaban melancólicamente periféricos, aunque en verdad aquellos chicos no parecían aburrirse demasiado.

Poco a poco, las manzanas de edificios que flanqueaban las avenidas comerciales y las calles residenciales empezaron a ralear, como los confines de un extenso bosque, para alternar aquí y allí, al igual que claros en la espesura, con solares que había invadido la maleza; de tanto en tanto, una maraña de matorrales polvorientos, un huerto desastrado anunciaban que la zona estaba en vías de convertirse en parque industrial. Fumo rumió la frase mentalmente, pues no otra cosa parecía ser el lugar del mundo en que se encontraba, el parque industrial, entre el desierto y el sembrado."

John Crowley

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