9.2.07

Jane Eyre

Aquel día no fue posible salir de paseo. Claro que por la mañana habíamos estado deambulando entre los arbustos desnudos durante una hora; pero después de comer (la señora Reed comía temprano cuando no había visitas), el frío viento invernal trajo consigo unas nubes tan sombrías y una lluvia tan recia, que se disipó toda posibilidad de volver a salir.
Yo me alegré. No me gustaban los paseos largos, sobre todo en aquellas tardes tan frías: el regreso a casa al anochecer me resultaba penoso, siempre con los dedos agarrotados, el corazón entristecido por las reprimendas de Bessie, la niñera, y humillada por la conciencia de mi inferioridad física respecto a Eliza, John y Georgiana Reed.

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4 comentarios:

Blogger Antonia Romero ha dicho...

He escogido este fragmento porque ha sido objeto de una entrada reciente en mi blog. Jane Eyre es uno de mis libros favoritos y quiero compartirlo con vosotros.

Un saludo

9/2/07  
Blogger Maricarmen-ko ha dicho...

También es uno de mis libros favoritos; la pena es que sea una colección de principios y no puedas poner otros fragmentos del libro que son geniales...

9/2/07  
Blogger Antonia Romero ha dicho...

Yo he pensado lo mismo, la novela está llena de tesoros para descubrir... como todas.

Saludos

9/2/07  
Blogger Purificación Ávila. ha dicho...

Hola, Antonia. Jane Eyre es mi primera novela tesoro, -la habré releído cinco o seis veces-, y aunque parezca exagerado siempre disfruto con ella... y las que me quedan por delante. Nunca me cansará.
Así como al principio, "Cumbres Borrascosas" me enamoró, pasé mis pasiones a la entrañable "Jane Eyre". Algo parecido a lo ocurrido con la publicación de ambas novelas en su época.
Una delicia de lectura la de las obras de las Brontë, Antonia. Sin duda.
Un saludo afectuoso,
Puri.

10/2/07  

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