6.2.07

Bajo siete mares

–Allí todo es tan distinto que no podéis llegar a imaginarlo. Apenas se entra en el agua ya os rodean toda clase de peces de mil y mil colores; grandes y pequeños; de tan diversas formas que me llevaría tres días explicároslo.

»Ninguno huye, como ocurre aquí, en el Mediterráneo, sino que se aproximan y suben desde las profundidades para ver qué nueva especie es la que invade su mundo. Es fabuloso el colorido, la variedad, la cantidad e incluso los tamaños. De igual modo encontraréis minúsculas mariposas de mar que tranquilos peces luna, hasta llegar a los meros gigantes y a los tiburones de tres y cuatro metros de longitud.

»¿Qué podría contaros de las mantas? De ellas no se puede decir más que una cosa: id a verlas. Son como gigantescos murciélagos que nadan lentamente, con las enormes fauces abiertas de par en par, llevando ante ellas cuatro o cinco diminutos peces piloto. A veces llegan a pesar quinientos, setecientos, y hasta más kilos.

»¿Diablos? ¿Quién lo ha dicho? Prefiero tres de esas mantas diablo de diez metros de envergadura a un solo tiburón-tigre de no más de cuatro metros, aunque en principio os hagan pasar más miedo que todos los tiburones juntos, pues su aspecto es verdaderamente aterrador.


Alberto Vázquez-Figueroa

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